Pancho el padre de todas las guerras
Hace unos meses a algún periodista capitalino se le ocurrió decir que la disputa por el sillón edilicio de la comuna de Santiago era la “la madre de todas las batallas”. Anteriormente, para otros comicios, habían dicho que el gana ese municipio es, finalmente, el que gana la elección presidencial que le sigue.
Sin embargo, a un poco más de 60 días de que asumiera el tercer alcalde de derecha en Santiago, la Alianza por Chile no ha entrado a La Moneda como dueña de casa, sino sólo como visita.
De alguna manera, afirmar que Santiago es “la madre de todas las batallas” es desmerecer al resto del país y, al mismo tiempo, es un error enorme desde el punto de vista político. Equivocación que, a pocos meses de comenzar una nueva guerra por entrar a La Moneda, la Concertación comienza a comprender.
El 2000, una provinciana –como acostumbran decir los santiaguinos- ganó la elección en una de las comunas más importantes del país. La Udi, Jacqueline Van Rysselberghe destronaba al socialista Ariel Ulloa, despojando a la Concertación del poder en el centro del área Pencopolitana, cuya tendencia política siempre fue cercana a la izquierda.
Hasta ahora, han pasado tres elecciones municipales consecutivas y Van Rysselberghe, médico psiquiatra nacida y criada en Concepción, no sólo ha mantenido el poder, sino que –además- ha ido aumentando su popularidad y votación.
Un negro del puerto
En octubre del 2008, la Concertación, que llegó dividida a las elecciones, intentó reinstalar al democratacristiano Jaime Ravinet en la casa consistorial de Santiago. Mientras tanto, en Valparaíso otro DC procuraba mantener el poder.
No obstante, como suele suceder la atención de flashes y cámaras se centró en la capital y, casi nadie, daba importancia a lo que pasaba entre Aldo Cornejo y su contendor de la Udi, Jorge Castro.
Los meses fueron pasando y, al acercarse los comicios, la Concertación comenzó a comprender que había que reforzar el Puerto. De esta manera, se inició el desfile de personeros políticos y el festival de cuñas en apoyo al candidato concertacionista.
Finalmente, llegó octubre y la Concertación no pudo ganar en Santiago y, para rematarla, lo perdió todo en la Ciudad Sede del Poder Legislativo. Fue así como todos los ojos se volcaron sobre Pancho para ver como un Negro de los cerros porteños derrotaba, por primera vez desde el retorno de la democracia, al oficialismo en Valparaíso.
La derrota de Cornejo en la Ciudad Puerto debe considerarse como una lección que la gente dio al gobierno y, así también lo ha entendido el oficialismo que, tras finalizar el proceso electoral, ha transformado al área metropolitana porteña en un gran campo de combate.
La evidencia de esto es que, desde octubre hasta los primeros días de enero del 2009, se realizaron varias pautas políticas que, generalmente, se hacen en Santiago para ganar cámaras. Asimismo, la venida de –al menos- dos ministros por semana al Gran Valparaíso o las más diversas apariciones de Bachelet inspeccionando obras o hasta inaugurando empresas de capitales extranjeros, dejan entrever que ahora el viejo Pancho vuelve a ser el Padre de todas las Guerras.














